Master Cathcart and dog (Master Cathcart y perro)

Master Cathcart and dog (Master Cathcart y perro)

  • Autor: Raeburn, Henry Sir
    Nacionalidad Británica
    (Gran Bretaña, Escocia, Stockbridge, 1756 – Gran Bretaña, Escocia, Edimburgo, 1823)
  • Fecha: ca. 1810
  • Origen: Donación Ivonne Necol De Fourvel Rigolleau, 1975
  • Género: gran estilo, retrato
  • Escuela: Escocesa S.XVIII
  • Técnica: Óleo
  • Objeto: Pintura
  • Estilo: Académico
  • Soporte: Sobre tela
  • Medidas: 178 x 126 cm. - Marco: 195,3 cm. x 142 cm.
  • Ubicación: Sala 7 - Pintura europea del siglo XVIII - Rococó

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Nº Inventario 8261

Comentario sobre Master Cathcart and dog (Master Cathcart y perro)

​El niño Cathcart, master Cathcart, como llaman los ingleses a veces a los niños, bastón en mano y sujetando a su perro, domina la composición de esta obra. Se halla en el centro de un paisaje y por el modo de plantarse, con sus ojos ligeramente mirando hacia lo alto y la forma en que mantiene la correa de su perro, parece ser el dueño del “palo y el mando”. El animal, echado sobre una roca, también alza sus ojos para mirar a su amo.
La figura del niño se destaca por los colores de su traje color crema combinado con una chaqueta azul con botones dorados, por su pose y también por la técnica que el artista aplica en su realización; ha usado una pincelada suave y bien definida para lograr una superficie tersa que contrasta con aquella libre y vigorosa utilizada para definir el fondo dominado por los tonos bajos de masas verdes y ocres de un paisaje que se complementa con el azul de un cielo poblado por nubes que ostentan tintes ligeramente rosados. La cabeza del niño sobresale por encima de la línea que define árboles y arbustos.
El artista trabaja su obra escogiendo el tipo de pincelada según la solución que ha decidido para su tela, un modo de proceder que era habitual en su producción: el primer plano donde aparece el retratado aparece muy bien definido mientras que el fondo es manchado con toques sueltos de gran espontaneidad.
Sabemos que trabajaba alla prima, es decir sin necesidad de recurrir al dibujo: “Nunca dibujaba cabeza u otra parte del cuerpo con tiza –un sistema que practicaba sir Thomas Lawrence [véase inv. 2564]– sino que comenzaba directamente con el pincel. La frente, la quijada, la nariz y la boca eran sus primeras pinceladas”. Allan Cunningham, que fue uno de sus biógrafos, señaló que pintaba “la cabeza y las manos antes que cualquier otra parte del cuerpo, que según él requería menor consideración. La caída de un paño o las exigencias de la disposición natural de un abrigo sobre un hombro le obligaban mayores estudios que una cabeza llena de pensamientos e imaginación” (1). Sir Walter Scott, que fue también uno de sus retratados, remarcó cómo Raeburn “se alejaba hacia atrás como para contemplar su obra a una adecuada distancia y, cuando se decidía sobre los puntos que necesitaban ser retocados, su modo de adelantarse era magnífico. Lo recuerdo siempre con su mano en la barbilla, contemplando una pintura, una pose que siempre me trae a la memoria la figura de un Júpiter que he visto en algún lado” (2).
Trabajaba con gran regularidad, en sesiones de pose que duraban una hora y media por lo menos, si bien muchas veces las prolongaba para gozar de la conversación con sus retratados. En algunos casos, dependiendo de la simpatía del retratado, la sesión se extendía; para una cabeza necesitaba generalmente cuatro o cinco sesiones.
Creemos que nuestra obra fue realizada alrededor de 1810, cuando su modo de pintar estaba ya plenamente desarrollado, y puede ser comparada con los retratos de los niños Drummond realizados en 1809, hoy en The Metropolitan Museum of Art de Nueva York, o los niños Binning de 1811 de la National Gallery of Art de Washington.
Raeburn fue uno de los más importantes retratistas escoceses de fines del siglo XVIII y las primeras décadas del siglo XIX, y para él posaron importantes personalidades escocesas, como el ya mencionado sir Walter Scott, Henry Mackenzie, Dugald Stewart, el profesor Wilson, Lord Eldin, Lord Newton y el Dr. Alexander Adam. Fue miembro de la Royal Institution y de la Society of Scottish Artists. En 1812 fue elegido miembro de la Royal Academy y también lo fue de las academias de Florencia, Carolina del Sur y Nueva York, así como pintor real para Escocia. Por su temática y especialmente por la calidad de sus pinturas ha sido llamado el “Reynolds del norte”. Sus obras se destacan por los efectos realistas, por las armonías de color sabiamente manejadas, así como por las interesantes soluciones compositivas que despliega.Ángel M. Navarro

Notas al pie

1— Allan Cunningham, The Lives of the Most Eminent British Painters, Sculptors and Architects. London, J. Murray, 1832, vol. 5, p. 205.
2— Citado en Greig, 1911, p. XXXVI.

Bibliografía

1901. ARMSTRONG, Sir Walter, Sir Henry Raeburn. London, William Heinemann, p. 98.
1911. GREIG, James, Sir Henry Raeburn, R. A., his Life and Works. London, The Connoisseur, p. 41.
2004. NAVARRO, Ángel M., Pintura alemana e inglesa (siglos XVI al XVIII) en el Museo Nacional de Bellas Artes. Buenos Aires, Asociación Amigos del MNBA, p. 53-55, reprod. color p. 53. — NAVARRO, Ángel M., German and English Painting (from the XVIth to the XVIIIth century) at the National Museum of Fine Arts. Buenos Aires, Asociación Amigos del MNBA, p. 53-55, reprod. color p. 53.