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SALA 15

Mobiliario francés - Objetos decorativos orientales - Colección Mercedes Santamarina

TESTIMONIO DEL GUSTO DE UNA EPOCA. Hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial, París fue el segundo hogar de la elite porteña, que hablaba francés a la perfección y coleccionaba especialmente muebles franceses del siglo XVIII y pinturas y esculturas del XIX. La colección que se exhibe en estas salas fue adquirida en París por Mercedes Santamarina (Bs.As. 1896-1972) y donada al MNBA en 1960 y 1970, con el compromiso de exhibirla en su conjunto. La donante dejó su testimonio sobre el desarrollo visual que logra el coleccionista: “A fuerza de ver, uno aprende sola (sic), el gran bahut Luis XVI es una elección de arquitectura. Hay una línea que se descubre, que no se puede confundir, lo mismo que la mesa china de laca negra, se apoya como un felino. Esa lección del arte, este esfuerzo selectivo del ojo también lo lleva a la apreciación casi inmediata y sin vacilación de las cosas del mundo, de las ciudades, de la gente”.

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SALA 7

Pintura europea del siglo XVIII - Rococó

Cortesanos y burgueses. Ciudades reales, paisajes imaginarios. Durante el siglo XVIII europeo se asiste a la declinación de las monarquías absolutas y al ascenso de la aristocracia y la burguesía. Como consecuencia, en el campo artístico, la clientela se extendió más allá de la corte, y el género del retrato dejó de ser privilegio solo de reyes y grandes personajes. Nobles, aristócratas, burgueses y sirvientes aspiraron a perpetuar su rostro en pinturas y esculturas. La aproximación emotiva hacia el retratado permitió que los artistas revelaran su psicología, la interioridad del modelo. Alejándose paulatinamente del gusto por lo fastuoso, de cortinados, joyas y muebles, se fueron incorporando fondos con paisajes o a escenas intimistas. En tanto, la legendaria Venecia concitó una vez más particular interés por su importante movimiento cultural, de espíritu innovador. Floreció la pintura decorativa, de tratamiento ilusionista y teatral, en iglesias y palacios. También los paisajes urbanos y los de antiguas ruinas que presentan el idealismo neoclásico y anuncian la nostalgia romántica. Se difunden las “vedute”, vistas panorámicas, con extensas perspectivas donde cada pintor volcó su sentido documentalista o fantasioso.

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SALA 16

Arte Europeo siglo XVII al XIX, Colección Guerrico

Las dos salas que albergan la Colección Guerrico presentan un modelo de exhibición diferente al conjunto de salas que pueden recorrerse en el Museo Nacional de Bellas Artes. Durante el siglo XIX, las galerías de arte y los museos más importantes de Europa exhibían sus tesoros patrimoniales de manera similar a esta. Buscando exponerlo todo, numerosas pinturas colmaban los muros sin dejar espacios vacíos. Esta modalidad sirvió de espejo para los coleccionistas privados, que en pos de ostentar el prestigio social de sus posesiones, decoraban sus residencias a semejanza de dichas salas de exposición. Tal fue el caso de Manuel José V. de Guerrico (1800-1876), militar y estanciero argentino que en sus viajes por Europa comenzó a reunir objetos, en especial pinturas. Telas de género europeas, además de obras argentinas de Prilidiano Pueyrredón y de Ernest Charton fueron sus primeras adquisiciones. Manuel tenía así un claro propósito educativo y patriótico, pues esperaba que la adquisición de esas obras sirviese de modelo para las futuras generaciones de artistas de nuestro país. En 1848, regresó a Buenos Aires con su familia y alojó en su casa esta extensa colección que ya sumaba más de un centenar de piezas. La colección se enriqueció con la adquisición de obras de la segunda mitad del siglo XIX efectuadas por su hijo José Prudencio. Fue él quien materializó el propósito inicial de su padre tras donar una veintena de obras que contribuyeron decisivamente a la creación del MNBA en el año 1895. Esta sala evidencia el gusto de aquella época, evocando así la tradición centenaria de este Museo Nacional.

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SALA 17

Arte Europeo siglo XVII al XIX, Colección Guerrico

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SALA 38

Arte argentino 1960 - 1980: La nueva imagen del Hombre

En 1961, surge en Buenos Aires la Otra Figuración, formada, principalmente, por Ernesto Deira, Jorge de la Vega, Rómulo Macció y Luis Felipe Noé. La figura humana retorna a la pintura de vanguardia, queda atrás la antinomia abstracción-figuración de la Guerra Fría. En 1963, De la Vega inicia la serie Bestiario, en la que incorpora a la superficie de la tela diversos materiales que forman monstruos oníricos. Macció evoca las experiencias fragmentadas de la vida: “una síntesis de la multitud que grita adentro del hombre”. Son tiempos políticos, marcados por la proscripción del peronismo, la revolución cubana y la teología de la liberación. Noé los expresa como búsqueda estética: el caos como estructura, la compartimentación del soporte. Carlos Alonso lo hace renovando la tradición realista desde la imagen de su maestro Spilimbergo moribundo. El múltiple autorretrato de Antonio Seguí reflexiona sobre la elección entre la profesión de artista y la vocación política. El mesianismo del nuevo hombre y su trágica derrota se marcan en el cuerpo torturado de El mudo, de Juan Carlos Distéfano, que cierra la utopía de los años 60. En la Argentina, el pop asume de manera festiva la nueva cultura de masas. El intelectual Oscar Masotta afirma que el pop problematiza la relación con el objeto de referencia. Por eso, el paso al conceptualismo de los artistas pop es la consecuencia natural de su comprensión del arte. En los años 70, resurge con fuerza la figuración, entre lo real y lo surreal. La pintura puede ser ahora una ilusión paródica, pero también una evasión personal del contexto represivo que vive el país.

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SALA 4

Pintura holandesa y flamenca del siglo XVII

Pintura holandesa y flamenca El paisaje se desarrolló fuertemente en la pintura holandesa y flamenca, alcanzando su autonomía como género. La escena de naufragio, en un clima tormentoso, de Ludolf Backhuizen –la riqueza de Holanda se sostenía en sus recursos y poderío en el mar- permite, además de su lectura literal, la posibilidad de una alegórica: la salvación individual de aquellos que llegan a la costa. La atmósfera de la pintura de Rembrandt puede encontrase en la obra de Jacob Willenz de Wet Presentación de Jesús al Templo. La escena remite a la salvación por la fe: Simeón no encontraría la muerte antes de ver ungido al Señor: “han visto mis ojos tu Salvación” (Lucas, 2) El Paisaje con las ruinas de la Abadía de Rijnsburg de Aelbert Cuyp presenta el tradicional punto de vista alto con figuras en primer plano, la abadía destruida testimonia la ocupación de las tropas españolas en los Países Bajos najo un cielo luminoso. Baño de ninfas de Hendrick van Balen y Jan Brueghel representa a Diana con trofeos de la caza y la pesca presentados por sus ninfas, mientras otras se bañan en un segundo plano. Una variación iconográfica del mismo tema exhibe la pintura de Jasper van der Landen, Diana y sus ninfas de caza, con su refinada resolución del paisaje de contenida tonalidad, y sucesivos planos de amplia perspectiva visual. El dinamismo de la escena, sostenido además en la riqueza cromática, de la pintura de Jan Thomas van Yperen notan la influencia de Rubens, indicada también en la elección del tema: el carro triunfal de Baco, con faunos y bacantes, en una fiesta barroca trasladada a un paisaje boscoso.

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SALA 2

Arte europeo de los siglos XV y XVI

Para el Renacimiento y su humanismo filosófico, el hombre es el centro de la creación. La obra de arte lleva la huella de su autor y glorifica su razón. En el Renacimiento, Florencia, la ciudad-estado italiana produjo grandes maestros apoyados por cultos mecenas. Los artistas estudiaban la anatomía y trabajaban frente al modelo vivo para luego perfeccionarlo en búsqueda de la belleza ideal. El dibujo se caracterizaba por las formas cerradas. El volumen se lograba modelando las figuras por medio de la luz y la sombra. La perspectiva geométrica fue la gran conquista técnica. En ella, las figuras se sitúan en un espacio tridimensional, profundo, creado por líneas de fuga donde disminuye el tamaño hacia el fondo. En los paisajes, los últimos planos están trabajados mediante colores que se tornan azulados para dar sensación de profundidad. Por su parte, en el rico ducado veneciano, el arte destila lujo, brillo y color. La pintura de Venecia es sensible, colorista. Predominan las grandes composiciones con santos y vírgenes, donde sobre fondos arquitectónicos lucen suntuosas ropas de época. En los retratos, los pintores buscaron captar el espíritu del personaje, su individualidad. El renacimiento flamenco muestra una tendencia realista. Los personajes, aún en los temas religiosos, son verdaderos retratos. En Flandes se perfeccionó el uso del óleo y nació el cuadro portable, de caballete. También allí se introduce la pintura de paisaje observado del natural. Así, se plasman las características propias de las tierras bajas: sus accidentes, molinos y puentes. La profundidad del espacio está sugerida por la gradación de los tonos que, en el horizonte se tiñen de azul indicando lejanía.

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SALA 5

Manierismo y Barroco

El manierismo desarrolló, a mediados del siglo XVI, las formas del Renacimiento desde el intelecto y la subjetividad del artista, aspectos presentes en la obra de Hans Speckaert: la torsión de las figuras desnudas, la compleja composición y la sutileza cromática señalan la maniera de Miguel Ángel. El tapiz con el triunfo romano y el conjunto notable de retratos indican el poder y la riqueza de la nobleza europea. Frente a este dominio, la reflexión sobre el tiempo y la vanidad de la vida advierte que la Muerte iguala a reyes, burgueses y campesinos. Las crisis religiosas producen respuestas místicas, como el simbolismo de la Oración de Jesús en la atmósfera irreal de los paisajes de El Greco. De manera similar, la penitencia y meditación sobre la muerte, presentes en la cultura de la Contrarreforma, pueden ser estimuladas por la contemplación del san Francisco de Zurbarán. Los seguidores de Caravaggio, como Zurbarán, Gérard Seghers, José Ribera y Luca Giordano, aceptaron las premisas estilísticas del realismo: los sujetos populares como modelo, el tratamiento simbólico de la luz, el dramatismo teatral de la representación y la sensibilidad religiosa. Aspectos que se encuentran exacerbados en Judith y Holofernes de Seghers. Un matemático de Giordano y Un astrónomo de Ribera marcan las similitudes estilísticas e intereses iconográficos compartidos por ambos artistas. Al contrastar estas pinturas de sabios de la Antigüedad, en ropajes de mendigos, con la que representa la reflexión de San Agustín sobre el misterio de la Trinidad, obra barroca tardía de Giuseppe Petrini, se expresa la tensión del hombre moderno entre la ciencia y la fe.

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SALA 1

Arte Europeo de los siglos XII al XV - Colección Di Tella

Un arte inspirado por la fe El Medioevo europeo se extiende entre la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C) y el paso de Constantinopla al poder turco en 1473. También el descubrimiento de América en 1492 marca para algunos autores el fin de la Edad Media. Período regido por la fe religiosa, Dios era el centro del universo. El arte, principalmente religioso cumplía una función didáctica. Las pinturas, mosaicos o esculturas destinadas a los monasterios, iglesias o capillas eran contempladas por un público en su mayoría analfabeto que leía en las imágenes las enseñanzas de la fe. El culto a la Virgen María se difunde en este momento. En los talleres monacales se realizaron innumerables tallas con la iconografía característica: la Virgen con el niño. Dentro del estilo románico, entre los siglos XI y XII, esta imagen aparece representada con rasgos hieráticos y predominio de la visión frontal. A partir del siglo XII, con la introducción del estilo gótico, las formas se estilizan y alargan, connotando la voluntad de elevarse al cielo, de acercarse a Dios. El gesto del rostro de la virgen esboza una leve sonrisa que la aproxima a la realidad. Algunas de las tallas de esta sala presentan vestigios de pintura. El tratamiento reiteradamente frontal permite suponer que estas esculturas debieron estar colocadas en nichos o adosada a las paredes de los templos.

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SALA 35

Arte argentino 1945 - 1970: concretos y abstractos

En 1944, cuando en la Argentina avanza el nacionalismo cultural, aparece en Buenos Aires el único número de la revista Arturo, presentación de los artistas concretos. Desde sus páginas se anuncia la oposición radical al arte representativo en defensa de la invención, es decir, de la imagen sin referencia a objetos existentes. Las discusiones teóricas conforman distintos agrupamientos: Asociación Concreto-Invención, Madí y Perceptismo. Luego se suman los artistas abstractos independientes que trabajan desde la sensibilidad distante de la racionalidad de los concretos. En los años 60, Víctor Magariños D. afirma la obra como ampliación perceptiva de los avances de la ciencia. César Paternosto prolonga la pintura hacia los laterales del bastidor para generar una continuidad espacial que subraya el carácter de objeto de la obra, aproximándose a las estructuras primarias. Alejandro Puente incorpora el análisis lingüístico como base de la “programación” del color. La grilla resultante puede ser asociada a los tejidos prehispánicos.

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SALA 22

Arte argentino del Siglo XIX

Arte argentino republicano: retratos y pintura de costumbre El arte argentino republicano definió sus características a partir de la confluencia de artistas nativos, extranjeros radicados y viajeros románticos, con la circulación de imágenes e ideas estéticas entre Europa y el Río de la Plata. En la etapa federal, alrededor de 1830-1850, las artes estuvieron subsumidas a la política, se impuso una vasta iconografía del poder. Desde la centralidad del retrato de Manuelita Rosas, hija del gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas, plásticamente innovador en su tiempo y, a la vez, punto máximo del arte de propaganda, se despliegan en la sala los dos géneros dominantes del siglo XIX rioplatense: el retrato y el costumbrismo. Prilidiano Pueyrredón fue el artista central del período liberal, entre su regreso definitivo en 1854 y su muerte en 1870. No sólo resolvió con eficacia el encargo de retratos que acompañó el crecimiento económico de la sociedad, sino que también se atrevió al desnudo erótico de consumo privado. La pintura costumbrista, alejada ya del exotismo y la descripción de los artistas extranjeros de la primera mitad del siglo, comenzó a ser una representación letrada de la vida de la campaña, en paralelo con la literatura gauchesca. Un alto en el campo y El rodeo, representación del ocio y el trabajo rural, son imágenes de una sociedad vista en peligro ante el avance del progreso. Camino al reñidero del francés León Pallière relega el asunto para privilegiar una nueva representación del paisaje, con una técnica más suelta, mayor empaste y contrastes de color bajo una luz natural.

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SALA 3

Arte europeo de los siglos XVI y XVII - Colección Hirsch

Esta sala exhibe la Colección Alfredo Hirsch y Lisa Gottschalk de Hirsch, cuyas obras reunidas a lo largo de la primera mitad del siglo XX pasaron a integrar el patrimonio estable del Museo en el año 1984. Alfredo Hirsch, de origen alemán, considerado el industrial más relevante de principios de siglo XX en la Argentina, fue reconocido por su gran visión. Desde muy joven, Alfredo Hirsch mostró interés por las artes. Durante sus frecuentes viajes a Europa fue adquiriendo las obras que hoy integran el patrimonio del MNBA. Sus herederos Mario Hirsch, Sarah Saavedra Guani de Hirsch, Claudia Leonor Caraballo de Quentin y Octavio Alfredo Caraballo, efectuaron la donación de la sala y este valioso conjunto. El arquitecto Luis F. Benedit hizo el proyecto y trabajó en la realización de esta sala. La colección incluye piezas de grandes maestros, principalmente pinturas de las escuelas flamenca y holandesa de los siglos XVI y XVII. Entre ellas se destaca la obra del flamenco Herri Met de Bles por el tratamiento del paisaje y la minuciosidad con la que aborda los detalles. De la mano de Rembrandt Harmensz van Rijn y su taller, impacta el retrato de Mujer joven, por el trabajo de la luz que baña su rostro y exalta su mirada. Las esculturas en bronce, piedra, madera y mármol de los siglos XV al XVIII, una piedra policromada italiana, un armario holandés (1662) en cuyos cuatro paneles se representa la leyenda del Casto José, y un tapiz de la Manufactura de Gobelinos francesa, El capitán a caballo, de la serie “La historia de Artemis” (1627) completan este selecto legado que amplia y enriquece nuestro patrimonio nacional.

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SALA 29

Arte internacional y argentino 1920 - 1945 - Los lenguajes modernos

El arte italiano recupera los valores plásticos con la mirada metafísica de la realidad, luego de la radicalidad futurista. La muestra Novecento italiano, desembarco cultural del fascismo, es exhibida en Buenos Aires en 1930. En esta célebre exposición, figuraron las obras de Giorgio de Chirico y Carlo Carrá. Tuvo una notable influencia en el arte argentino, potenciada por la inmigración y los vínculos con Italia de creadores locales, desde Raúl Soldi y Alfredo Guttero hasta Lucio Fontana. A fines de los años 20, los artistas argentinos –Alfredo Bigatti, Horacio Butler, Raquel Forner, Lino Enea Spilimbergo, entre otros– aprenden las fórmulas del arte nuevo en París. Recorren las ciudades europeas, principalmente italianas, absorbiendo la “historia del arte”. Los vínculos modernos no son únicamente con Europa, sino también regionales, como testimonia la pintura del mexicano Julio Castellanos. En fotografía sobresalen Grete Stern y Horacio Coppola, con los climas oníricos y la captura de la Buenos Aires moderna, dinámica y nocturna.

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SALA 6

Manierismo y Barroco

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SALA 12

Arte europeo del Siglo XIX

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SALA 8

Francisco de Goya

Pasión y razón desde el desencanto Goya pintó estas obras, que muestran los tiempos de la Guerra de la Independencia entre 1808 y 1812, y lo hizo para sí, sin encargo oficial alguno. Sus sentimientos eran contrapuestos: por un lado, el amor a las ideas liberales llegadas de Francia y, por el otro, el dolor ante el atropello de la invasión napoleónica a la soberanía española. El predominio de los colores oscuros, la llamada pintura negra, acentúa el sentido trágico aún en las obras de tema festivo. Goya produce un diálogo entre negros y blancos –uno de sus legados más significativos a la pintura española- con toques de color que aumentan en intensidad cuanto más se contemplan sus telas. El dominio de la mancha por sobre el dibujo, la soltura de la pincelada, la factura rápida y abocetada y, especialmente, el expresivo dramatismo romántico son características de su aporte a la pintura en la transición del siglo XVIII al XIX. Hombre, artista y ciudadano, Goya vivió con creciente desilusión los rumbos de la política y de sus expectativas. Esta situación dio marco a una producción sumamente expresiva, frecuentemente irónica, oscilando entre el humor y la violencia visual.

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SALA 21

Sala Temporaria

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SALA 9

Pintura y escultura francesa del Siglo XIX

La poesía de la naturaleza. Los pintores de la Escuela francesa de Barbizon, a mediados del siglo XIX, actuaron como bisagra entre el romanticismo y el realismo. Continuadores legítimos de la tradición paisajística de las escuelas holandesa, alemana e inglesa, aspiraron a la renovación y autonomía del género. Charles Daubigny, Theodore Rousseau, Constant Troyon, Camille Corot y más tarde Gustave Courbet, encontraron en el paisaje francés el motivo apropiado para trasmitir las emociones experimentadas frente a la naturaleza. Huyendo de la expansión urbana se refugian en los bucólicos bosques de Fontainebleau, en las afueras de París. Concibieron los bocetos al aire libre, reflejando con minuciosidad las arboledas iluminadas y los cielos nubosos inmersos en una atmósfera fluida. La pincelada suelta otorgó a sus imágenes un carácter espontáneo. Corot, en sus poéticos paisajes de la Ville d'Avray, trabajó desaturando los colores con blancos o negros dotándolos de una serena entonación grisácea. Los vigorosos y descriptivos bronces de Antoine Barye están vinculados con este momento de transición al realismo. Los animales, captados con minuciosidad casi en el instante de la acción, fueron el resultado de innumerables sesiones de estudio del natural en el zoológico parisino. La descripción se extiende a seres y personajes mitológicos reunidos en enérgicas composiciones.

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SALA 13

Pintura Francesa de la segunda mitad del Siglo XIX - Preimpresionismo

La reformulación de la tradición Esta sala reúne obras de temas tradicionales con reinterpretaciones que se van alejando de los cánones académicos. La ninfa sorprendida pintada por Eduard Manet en 1861 es una obra capital. Es la primera vez que el autor planteó alteraciones formales e iconográficas a un tema conocido: la ninfa acechada por faunos. El personaje mitológico pierde su condición etérea e idealizada para presentarse como una mujer rolliza de rasgos definidos. La figura irradia luz proyectando sombras en distintas direcciones. El color modula el cuerpo con reflejos verdosos, mientras contrasta audazmente en los mantos. El alejamiento de las pautas académicas orientó su búsqueda que se plasmó en obras posteriores y ganó la admiración de la generación joven: los futuros impresionistas. Las obras de Henri Fantin Latour, Eduardo Rosales y Adolphe Monticelli, realizadas durante las décadas de 1870 y 1880 fueron contemporáneas a las propuestas del Impresionismo y mantuvieron su propia individualidad. Aunque algunos desnudos todavía invoquen nombres mitológicos, demuestran su permeabilidad a las innovaciones plásticas contemporáneas. Las carnaciones se iluminan con toques de color, mientras las pinceladas se sueltan para abrir las formas. Si bien las flores continúan en interiores iluminados desde una sola dirección, la textura se enriquece mediante ligeros empastes. Estas obras compartieron un clima de convivencia y asimilación de diferentes tendencias que permitieron la reformulación de los cánones estéticos.

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SALA 19

Pintura francesa del Siglo XIX - Colección Mercedes Santamarina

Colección Santamarina. La pintura francesa. La colección de Mercedes Santamarina, formada entre los años 1920 y 1940, presenta una selección ejemplar del trascurso de la modernidad en la pintura francesa del siglo XIX: la propuesta realista de Courbet en una obra de juventud; el tratamiento moderno del paisaje de Corot, precursor de la escuela de Barbizon; el impresionismo en la captación del tren atravesando un puente ferroviario por Claude Monet y en los efectos del paisaje nevado de Alfred Sisley; la cabeza resuelta en pinceladas rápidas de Renoir, y la instantánea de la vida moderna en el movimiento de las bailarinas de Edgar Degas. Además, la colección incluye obras sobre papel de Degas, Cézanne, Forain, Gauguin, Manet y Toulouse-Lautrec, entre otros, de los que se exhibe una rotación de los mismos por razones de conservación.

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SALA 14

Impresionismo y Post Impresionismo

Pinceladas cortas, colores puros disuelven las formas en una atmósfera luminosa que provoca un efecto vibrante. Estas innovaciones corresponden al movimiento surgido en Francia en 1869, cuando Claude Monet y Auguste Renoir decidieron pintar al aire libre. Los impresionistas testimoniaron los cambios en el estilo de vida de la segunda mitad del siglo XIX. La ciudad de París se remodeló: avenidas y puentes facilitaron la circulación de la muchedumbre. La naturaleza apareció así como un lugar de esparcimiento. El movimiento impresionista desarrolló una serie de exposiciones colectivas desde 1874 hasta 1886, difundiendo un modo revolucionario de pintar que modificó el modo de ver, imponiendo la mancha contra el rigor lineal del academicismo. Moulin de la Galette, pertenece a una serie realizada por Vincent Van Gogh en 1886. Las figuras de los campesinos, resueltas con sintéticos trazos de contorno, muestran la persistencia del ámbito rural en las orillas de la gran ciudad. Esta interpretación de las formas preanuncia el expresionismo exacerbado de su obra más madura. Bañistas en Bretaña de Paul Gauguin pertenece a su época de residencia en Bretaña, en la que junto a un grupo de artistas, busca ir más allá de la sensación óptica propuesta por el impresionismo. En este sentido, Mujer del mar corresponde al momento en que el artista, ya instalado en Tahití, creyó encontrar el valor del llamado arte primitivo en aquellas exóticas civilizaciones alejadas de Europa. En una visión planimétrica sin concesiones, los colores puros se imponen sin anécdota y sin historia: son las visiones de un Edén perdido que el artista busca recuperar.

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SALA 24

Arte argentino del Siglo XIX

Nación y cosmopolitismo Los artistas de fin de siglo XIX en el viaje de perfeccionamiento a Europa asimilaron los géneros académicos, los lenguajes y los estilos artísticos internacionales. Al regreso los difundieron en la enseñanza local, pero siempre atentos a construir una escuela argentina, que permitiera el avance espiritual en una sociedad dominada por el mercantilismo, para ello organizaron las instituciones del arte (Sociedad Estímulo de Bellas Artes, Museo Nacional de Bellas Artes, El Ateneo). El viaje a Florencia, Venecia o París no sólo fue un aprendizaje artístico, sino también del concepto de artista profesional, y de las redes necesarias para sostener la práctica artística. Aunque la acción fue grupal, las decisiones estilísticas fueron individuales: no elaboraron un programa estético común. Así, en el género del desnudo puede señalarse estas búsquedas distintas: el naturalismo radical de Sívori, el simbolismo de Schiaffino, el academicismo de Correa Morales. Algunos artistas se aproximaron a las ideas de regeneración social y desde sus pinturas dieron cuenta de los “males de la sociedad moderna”: la miseria y la “cuestión obrera”. Otros, por el contrario, legitimaron el orden conservador con pinturas sobre la guerra de fronteras y el combate de la “civilización” frente a la “barbarie”. A pesar de tal contraste, se constituyeron como artistas-nación. Sus obras son canónicas, centrales para el relato del arte argentino: tanto el golpe de puño del obrero sobre la mesa como la cautiva en los brazos del indio forman parte del imaginario visual de los argentinos.

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SALA 25

Arte internacional y argentino 1900 - 1920 - El tránsito a lo moderno

El simbolismo, enraizado en el modernismo de fin del siglo XIX, es una respuesta estética a la sociedad industrial y mercantil, expresión del desencanto ante la pérdida de religiosidad en el mundo. Auguste Rodin es la influencia dominante en la escultura internacional. En el vaciado del monumento fúnebre de Leonardo Bistolfi, adquirido en la fiesta del Centenario de 1910, las figuras alegóricas surgen como eterno retorno de la vida. Lugar de confluencia de artistas de las más diversas procedencias, París es el centro de renovación moderna que antecede al impacto vanguardista, como puede observarse en las figuras de Amedeo Modigliani, síntesis de la tradición italiana manierista y el arte primitivo.

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SALA 11

Arte italiano del Siglo XIX - Los Macchiaioli

La realidad de la luz. El arte italiano de la segunda mitad del siglo XIX coexistió con un momento de crisis y renovación que dieron lugar a la Unificación italiana. En la ciudad de Florencia se formó el grupo de artistas conocido como los manchistas. Provenientes de diversas regiones y tradiciones coincidieron en oponerse a la tiranía y retórica académica, interesándose en una visión verista, inmediata y esbozada de la naturaleza. Sus influencias fueron la luz de la pintura napolitana del 1700, y los paisajes franceses de Camille Corot y del grupo de Barbizon. Los italianos propusieron la técnica de la macchia donde rápidas y densas pinceladas acentúan vibrantes contrastes de luces y sombras que estructuran las formas. Con este tratamiento precedieron a los impresionistas franceses. El movimiento de los macchiaioli nació hacia 1856 y siguió vigente en las diversas variantes de la pintura al aire libre, las escenas costumbristas del campo y la ciudad, y el retrato como se evidencia en las obras expuestas en esta sala. Dichos temas les permitieron transmitir una visión al mismo tiempo fiel y emocional de la realidad. La influencia de los macchiaioli alcanzó a los escultores que decidieron modelar los volúmenes insistiendo en superficies rugosas enfatizadas por la vibración de la luz.

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SALA 10

Pintura y escultura francesa del Siglo XIX

El MNBA, vidriera del patrimonio nacional El Museo Nacional de Bellas Artes conformó su patrimonio a partir de donaciones de distintos coleccionistas locales y del estado nacional. Cuando abrió sus puertas en las galerías del Bon Marché -actuales Galerías Pacífico, de Florida y avenida Córdoba- en la Navidad de 1896, mostraba 163 obras distribuidas en cinco salas. Eduardo Schiaffino, artista, crítico y pionero historiador del arte argentino, fue el primer director. Formado como pintor en París, junto a un grupo de intelectuales de su generación, participó en la fundación de las instituciones artísticas del país. A través de compras, aquí y en Europa, Schiaffino reunió ejemplos de escuelas artísticas de diferentes períodos y nacionalidades. Su ojo dio forma a la colección siguiendo el gusto de la época, en la aspiración de contribuir a la educación pública y a fomentar el progreso material y espiritual por medio del arte. Difundir las bellas artes y estimular el arte nacional, fueron objetivos que la creación del museo contribuyó a cumplir. Esta sala reúne algunas de las primeras pinturas francesas exhibidas públicamente en Buenos Aires y que, en distintos momentos, se incorporaron a las colecciones del museo.

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SALA 32

Arte latinoamericano y argentino 1910 - 1945 - Naturaleza americana

La representación de la naturaleza y los tipos costumbristas es central en la construcción de la identidad de la nación. Las recetas posimpresionistas y naturalistas aspiran a representar “la verdad de la naturaleza”. La renovación del paisaje, encabezada por Martín Malharro y sus discípulos, deriva en la empatía melancólica o en el escape anarquista de la civilización. El paisaje nacional ya no es solo la pampa. Fernando Fader indaga la “belleza verdadera” de los colores bajo los efectos de la luz de las sierras de Córdoba, donde se establece en 1916. La obra de Cesáreo Bernaldo de Quirós consolida el pensamiento nacionalista del arte, en el cual la tierra y sus hombres expresan raíces históricas. Ambos son las cabezas del Grupo Nexus, una nueva red que controla las instituciones artísticas. Alfredo Gramajo Gutiérrez narra la cultura popular de devociones y fiestas. Su búsqueda moderna se asocia a la del peruano José Sabogal: el indigenismo es la simbiosis entre naturaleza y cultura, entre tradición ancestral y mestizaje.

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SALA 23

Arte argentino del Siglo XIX - Cándido López

Cándido López La pintura de Cándido López, de naturalismo analítico-descriptivo, es la continuidad de la tradición regional de la pintura de las guerras civiles, derivada de los grabados de batallas y la cartografía militar del período posrevolucionario. López sumó a esta tradición el aprendizaje técnico, en particular con los artistas italianos en Buenos Aires, para la representación del paisaje, y su experiencia como fotógrafo en los pueblos de la campaña de Buenos Aires. Esta serie de pinturas de la Guerra del Paraguay (1865-1870), en la que participó desde el inicio hasta su herida en la batalla de Curupaytí, fue realizada entre 1893 y 1902, cuando ya se dedicaba plenamente a la pintura. López elaboró los cuadros militares a partir de croquis y apuntes tomados durante la guerra, pero al traspasar estos a la pintura necesariamente debía aplicar color, ausente en los dibujos al lápiz. El color, tan definitorio de su pintura, no es resultado de la fidelidad visual sino de la memoria emotiva y del aprendizaje juvenil anterior a la guerra. López ya reconocido como pintor-soldado inválido, se afianzó en un modo de representación, sostenido en la minuciosidad de los detalles de pequeñas anécdotas, el punto de vista alto y las vistas panorámicas, en el efecto de la narración de la cotidianidad de los campamentos –tan presente en la literatura sobre la guerra-, en los movimientos de las tropas y los avances hacia la batalla. La pintura es, entonces, la memoria visual de un artista bajo fuego.

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SALA 34

Arte latinoamericano 1945 - 1970 - El arte de posguerra I: la nueva hegemonía

El arte de posguerra tiene por contexto la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. La disputa por la hegemonía cultural se simplifica en la polémica entre abstracción y figuración. París es desplazada como capital del arte, y su lugar es ocupado por Nueva York. El arte debe ser la expresión del “mundo libre”. Así, el nuevo modelo de artista es Jackson Pollock con el action painting, atacar la tela con gestos, chorreaduras y goteos. En Europa perduran los rastros de una modernidad de preguerra. La innovación surge desde las superficies texturadas, la búsqueda del gesto infantil o la violencia de colores contrastantes. Luego de su estadía argentina, Lucio Fontana publica en Italia el Manifesto del Spazialismo durante 1947. El espacio se transforma en materia a partir del tajo, expansión hacia el interior y el exterior de la pintura, símil del mundo en continua transformación por la ciencia.

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SALA 39

Sala temporaria

El Museo Nacional de Bellas Artes presenta, por primera vez en la Argentina, la obra de William Kentridge, gracias al esfuerzo conjunto entre esta institución y la Bienal de Performance 2017. Se trata de la videoinstalación "Notes Towards a Model Opera" (Notas hacia un modelo de ópera) y la serie de acuarelas sobre páginas impresas "In Mockery of Progress" (En la burla del progreso), ambas de 2015, en las que, a través de diferentes medios, Kentridge devuelve al arte su dimensión política explícita, denunciando, con sarcasmo y humor, las calamidades de nuestra época. La muestra se lleva a cabo del 13 de mayo al 13 agosto de 2017.

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SALA 33

Lucio Fontana

El Bellas Artes presenta "Lucio Fontana, en las colecciones públicas argentinas", del 28 de abril al 31 de julio de 2017. La exposición recorre la trayectoria del artista desde sus magníficas esculturas figurativas hasta sus experimentaciones en torno a los famosos Conceptos espaciales, con los que proponía una expansión de la bidimensionalidad de la pintura.La muestra cuenta con el apoyo de la Sociedad Italia Argentina, la Embajada de Italia en Argentina, el Instituto Italiano de Cultura, y la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes.

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SALA 36

Arte argentino 1945 - 1970: arte óptico y cinético

Desde los años 60, los artistas exploran las leyes de la visión, los problemas de la percepción y el movimiento virtual. Estructuran sus composiciones a partir de la repetición de los elementos geométricos, con la proyección del movimiento propio de elementos plásticos, como el círculo. Los artistas cinéticos introducen el movimiento real en sus obras mediante el uso de motores y sistemas eléctricos. Gyula Kosice, fundador del Grupo Madí, impulsa búsquedas lúdicas y el arte hidrocinético. Julio Le Parc promueve el Centre de Recherche d’Art Visuel, espacio de investigación colectiva de latinoamericanos y europeos en París. El cinetismo es la expresión de la utopía del progreso técnico, pero también la transformación del espectador en sujeto activo.

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SALA 37

Arte internacional y argentino 1945 - 1970 - Arte de posguerra II: materia e informalismo

En la posguerra, el fin de las utopías modernistas abre paso a los artistas que reivindican la materialidad física de la pintura, lo informe, la huella, el automatismo. En el arte argentino, a fines de los años 50 irrumpe la pintura gestual, el automatismo, los trazos libres, la pintura de signos y grafismos, la materia monocroma, las superficies texturadas y el biomorfismo. Kenneth Kemble, Kasuya Sakai, Clorindo Testa y Alberto Greco, entre otros, comparten la oposición tanto al racionalismo del arte geométrico como al refinamiento decorativo en la no figuración. Un caso singular es Rubén Santantonín. Denomina cosas a sus elementos perecederos y mirones a los espectadores, en sintonía con la fenomenología y el existencialismo. Al igual que Greco y Kemble, abre el camino a las experiencias estéticas de los años siguientes.

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SALA 28

Arte internacional y argentino 1920 - 1945 - Los lenguajes modernos

Desde los años 20, se plantean nuevas búsquedas estéticas, ya consolidado el cubismo como el lenguaje internacional y con la presencia de la radicalidad poética del surrealismo. Pablo Picasso es la figura que marca los cambios en el lenguaje plástico desde el cubismo hacia un nuevo clasicismo. Si la imagen plástica debe estar acorde con los tiempos de la máquina y del proletariado, ahora debe ser comprensible para el público, distante del discurso cerrado de las vanguardias. Es Fernand Léger quien propone un arte para las masas con belleza plástica. La escuela Bauhaus propone disolver los límites del arte con la arquitectura y el diseño, también pensar las relaciones entre forma y color, como propone la abstracción de Paul Klee y Vassily Kandinsky. En los años 30, durante el avance de los totalitarismos, se organizan en París distintos grupos en defensa de la abstracción y el arte constructivo. Luego de la radicalidad de las vanguardias, se ingresa en otra fase del arte moderno: el retorno al orden. Se abandona la experimentación para apelar a composiciones de mayor claridad y armonía, pero sin renegar de su resolución moderna. Este clasicismo moderno recupera la figura humana y los géneros tradicionales, como el retrato y la pintura religiosa.

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SALA 27

Colección María Luisa Bemberg

En algunos de sus filmes, como Camila y Yo, la peor de todas, María Luisa Bemberg (1922-1995), guionista y directora de cine, expresa su militancia feminista. Como coleccionista, realizó una extraordinaria elección de obras: el paso de la fugacidad posimpresionista a la dinámica urbana del vibracionismo en Rafael Barradas; la utopía americanista y las visiones esotéricas en las acuarelas de Xul Solar; el pasado criollo como etapa de la civilización y la naturaleza en los pequeños formatos de Pedro Figari; la compartimentación del plano mediante la sección áurea en el constructivismo de Joaquín Torres García; la autonomía de las formas modernas en el motivo del arlequín y en las naturalezas muertas de Emilio Pettoruti. Alicia Penalba cierra, como último eslabón, la idea de la modernidad regional en contacto fecundo con su historia y la cultura europea.

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SALA 30

Arte internacional y argentino 1920 - 1945 - Los lenguajes modernos

La lucha contra la amenaza de los fascismos consolida la relación entre vanguardia y política. Aquellos que habían optado por la autonomía del arte, como Raquel Forner, sienten la necesidad de ser eco del drama de su tiempo, el de la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. Las revoluciones y los exilios tienen como símbolo la iconografía de la Madre del Pueblo, expresión de la utopía de las izquierdas. La identidad artística se asocia al mundo de la inmigración y el trabajo, a los sectores populares. Agrupados en la zona portuaria de La Boca y entre las fábricas de Barracas, los artistas practican variantes figurativas con las que triunfan en el Salón Nacional: el realismo, la pintura metafísica, la mancha vibrante, la materia espesa, sin descartar el sólido naturalismo de la Academia.

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SALA 26

Arte latinoamericano, 1910 - 1945 - Las vanguardias regionales

En el viaje de formación a Europa, los artistas rioplatenses se encuentran en el cruce entre la comprensión de los antiguos maestros y la radicalidad de las vanguardias. Al regresar a sus países, agitan por el arte nuevo, en alianza con las vanguardias literarias. La constelación moderna en el Río de la Plata la forman, principalmente, los dibujos abstractos y los collages cubo-futuristas de Emilio Pettoruti, el cubismo de Pablo Curatella Manes, el expresionismo y el neocriollo de Xul Solar, el vibracionismo de Rafael Barradas, el nativismo de Pedro Figari y el universalismo constructivo de Joaquín Torres García.

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SALA 20

Escultura francesa del Siglo XIX - Colección Mercedes Santamarina

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SALA 100

Pabellón de exhibiciones temporarias

"Luis Felipe Noé. Mirada prospectiva", del 11 de julio al 20 de septiembre de 2017.

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SALA 31

Rampa - Papeles de Picasso

En la colección se conserva un conjunto de obras sobre papel de Pablo Picasso: abarca desde la acuarela Desnudo de espalda, de 1905, correspondiente al denominado “período rosa”, hasta las litografías y aguafuertes adquiridas por la Comisión Pro Picasso, formada en 1956. Sueño y mentira de Franco fue editada en 1937 como campaña en defensa de la República española. Las últimas escenas del relato gráfico se relacionan con el Guernica.

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SALA 40

Sala temporaria

El Museo Nacional de Bellas Artes presenta, por primera vez en la Argentina, la obra de William Kentridge, gracias al esfuerzo conjunto entre esta institución y la Bienal de Performance 2017. Se trata de la videoinstalación "Notes Towards a Model Opera" (Notas hacia un modelo de ópera) y la serie de acuarelas sobre páginas impresas "In Mockery of Progress" (En la burla del progreso), ambas de 2015, en las que, a través de diferentes medios, Kentridge devuelve al arte su dimensión política explícita, denunciando, con sarcasmo y humor, las calamidades de nuestra época. La muestra se lleva a cabo del 13 de mayo al 13 agosto de 2017.

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SALA 41

Sala de exposiciones temporarias

"Variaciones y autonomía. Grabados contemporáneos de Japón". Del 18 de julio al 20 de agosto de 2017

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SALA 42

Sala de exposiciones temporarias

"Variaciones y autonomía. Grabados contemporáneos de Japón". Del 18 de julio al 20 de agosto de 2017.

Plano del Museo Nacional de Bellas Artes
  • Indicaciones
  • El ingreso al museo es hasta las 20 Horas.
  • Está permitido realizar fotografías sin flash y sin trípode.
  • El Museo brinda un servicio gratuito de préstamo de sillas de ruedas.
  • En el área de informes ubicada en el hall de acceso está a disposición del público el libro de quejas y sugerencias del Museo.
  • Modere su tono de voz y mantenga el teléfono móvil en “modo silencioso”.
  • No se puede ingresar al Museo con comida ni bebida.
  • Está prohibido fumar en todo el Museo.
  • No se puede ingresar al Museo con objetos punzantes.
  • Está prohibido tocar las obras, excepto para actividades específicas en las así se indique.
  • Se permite ingresar a las salas con mochilas bolsas, valijas y carteras menores a 40x40 cm. El museo ofrece guardarropas.
  • Deje su paraguas en el guardarropa.

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