Viernes, 24 de Marzo 2017

Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

El Bellas Artes recuerda el 24 de marzo con una obra de Juan Carlos Distéfano.

Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

Conmemorando el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia,  el Museo Nacional de Bellas Artes destaca una pieza emblemática de su colección:  la escultura “El mudo” de Juan Carlos Distéfano.
La obra se exhibe en la Sala 38 Arte argentino 1960 – 1980, ubicada en el primer piso de la institución.


El mudo​​

En mayo de 1973, Juan Carlos Distéfano aplicaba las últimas capas de pintura epoxi en El mudo II (1), una obra que con el tiempo se entendería como clave en su trayectoria artística. Se cerraba un proceso que había comenzado en 1972 cuando realizó los primeros bocetos de la obra (2). Aquel año, Distéfano, impactado por las primeras denuncias de tortura y desaparición que comenzaron a circular en el país, también había realizado Figura acostada o Procedimiento. Fue a través de esos conflictos sociales que el artista se compenetró en la búsqueda de imágenes elocuentes en las que plasmar el pathos de la violencia. En esta línea de inquietudes El mudo II se sitúa como testimonio categórico de la realidad social que lo vio surgir.

La potencia visual de la obra no pasó desapercibida ante quienes la vieron en el taller apenas terminada. Hugo Monzón, crítico del diario La Opinión, no dudó en describir las nuevas búsquedas de Distéfano como “testimonios ásperos, elocuentes y herméticos a un tiempo”. También Daniel Martínez, jefe del área técnica del MNBA, visitó su taller e interesó en la obra a Samuel Oliver, quien como director sugirió a la Asociación Amigos del MNBA comprarla para el Museo (3). En 1974, El mudo II fue ubicada en las salas del primer piso del Museo donde, evadiendo la censura imperante, transitó inadvertida, y a la vez persistentemente, el período de la última dictadura militar.

Si bien el cuerpo humano y los diversos conflictos del hombre signan toda la producción plástica de Distéfano, a partir de los años setenta su obra dio un giro tanto expresivo como formal. Los volúmenes, uno de los principales intereses del artista, con los que experimentaba en sus pinturas, se independizaron del plano, lo que trajo como consecuencia el desplazamiento de sus inquietudes desde lo pictórico hacia la escultura. Con imágenes despojadas de los recursos irónicos y paródicos que habían caracterizado las pinturas del período anterior, surgió el cuerpo humano vinculado a experiencias traumáticas. Cuerpos violentados y torturados, imposibilitados de moverse, de decir, de vivir, serían de allí en más el tema central de su poética.

A través de una posición anatómica imposible, en El mudo II una figura humana de tamaño apenas mayor que el natural se presenta en una situación de inmovilidad absoluta. La escena hace referencia directa a un método de tortura conocido como “submarino”. Se trata de una obra cargada de referencias violentas cuyo resultado visual no está exento de belleza.

La experimentación con el material es otro de los ejes sobre los que Distéfano indaga continuamente. Desde los primeros setenta, el uso del poliéster resultó fundamental para su trabajo por el modo novedoso en que logró incorporar el color a su obra y por el alto grado de expresividad alcanzada en el tratamiento de las formas, por ejemplo en la alternancia de volúmenes positivos y negativos que se dan en esta pieza. Asimismo, la transparencia del poliéster enfatiza un elemento fundamental: el agua, en movimiento producto de la acción de sacar la cabeza del balde, y volcada en la base, dando la idea de una acción en transcurso que contrasta con la imagen de la figura inmóvil.

La potencia expresiva de El mudo II reside en la manera en que el artista logró sintetizar y vincular aspectos formales y narrativos conjugando en una misma obra su postura ética y estética.

Mariana Marchesi


Más información acerca de la obra, aquí.

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