Sábado, 24 de Marzo 2018

24 de marzo

Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

24 de marzo

Conmemorando el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, el Museo Nacional de Bellas Artes destaca la obra Argentina 78, de Diana Dowek, que, hasta el 15 de abril, puede verse en la Sala 33 como parte de la exposición A la conquista de la luna.
 
(* imagen: fragmento de Argentina 78, de Diana Dowek)


En noviembre de 1978, Diana Dowek exhibió Argentina 78, un tríptico monumental que formó parte de la muestra Arte Argentino 78, realizada en el Museo Nacional de Bellas Artes. Los tres paneles que componían la obra desplegaban una secuencia que fusionaba realidad y representación: un alambrado real cubría una tela en crudo, el anverso de esa tela (ahora pintada, representada) mostraba el mecanismo de sujeción de aquel alambre, y en un tercer momento, se observaba el alambrado real colgado del muro, ahora vacío.

Los cinco metros de largo que ocupaba el tríptico daban contundencia a la propuesta con la que Dowek concluía la serie de los Alambrados, aquella que había expuesto en Paisajes cotidianos, en la Galería Artemúltiple, a casi dos años de iniciada la última dictadura militar en la Argentina. En cada una de esas pinturas, el primer plano estaba ocupado por cercos rotos. La fuerza que emanaba de los silenciosos paisajes llenaba de misterio la imperturbable atmósfera que se imponía sobre la superficie.

Sin duda, la idea de escape que simbolizan estas imágenes evocaba su contrapartida, el encierro, y funcionaba como metáfora de la violencia militar que, bajo el signo de la represión y la desaparición forzada de personas, dominó la sociedad argentina entre 1976 y 1983.

Según relataba la artista, con Argentina 78 había alcanzado un límite: siguiendo con la serie alambrada con la que luego aprisionó objetos, había llegado a alambrar la tela. Entonces, el cuadro mismo quedaba prisionero, y la pintura era silenciada. Con este gesto, ponía de manifiesto que no solo los cuerpos eran reprimidos: también lo eran las ideas y el acto creador.

Sin embargo, el elemento que había marcado esta serie, el alambre, era a su vez instrumento de censura y de libertad: “El alambre pronto rompió la tela y desapareció”, señalaba Dowek. “Solo quedaron las telas rasgadas. Y con la tela me rasgo en parte yo misma: porque la tela es mi medio de expresión: la tela soy yo”. Una afirmación categórica que daba paso a sus siguientes trabajos, en los que el cuerpo comenzó a tomar un protagonismo más visible, y con los que avanzó hacia otras composiciones que, de manera más explícita, expresan con crudeza aquello que, en esta pieza, aparece velado en la intensa imagen-metáfora.

En Dowek, como en el caso de muchos pintores, la ausencia del cuerpo es un código común, una verdadera táctica de representación para hablar de aquello que desaparecía en el campo de lo real, de lo cotidiano. Del mismo modo, a principios de los años 80, tuvo lugar una búsqueda plástica general orientada a mostrar la reconstrucción o reaparición simbólica del cuerpo. En ese escenario, en 1983, la artista expuso la serie Las heridas del proceso. Uno de estos trabajos presentaba el cuerpo de una mujer que, con sus heridas suturadas por alambres, ocupaba la superficie completa del cuadro. Dowek cerraba así un ciclo que había comenzado con imágenes que denunciaban un silencio impuesto y abría el camino hacia otras obras que, a partir de entonces, dirían “Nunca más”.

Mariana Marchesi


----------------------------
Diana Dowek
Argentina 78, 1978
 Acrílico, alambre de acero, tela, madera, 150 x 450 cm
Colección Museo Nacional de Bellas Artes

'