Jueves, 24 de Marzo 2016

Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

El Bellas Artes recuerda el 24 de marzo con una obra de Norberto Gómez.

Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

Con motivo del 40º aniversario del golpe de estado de 1976, el Museo Nacional de Bellas Artes exhibirá del 22 al 27 de marzo en su hall de entrada una pieza emblemática de su colección: la escultura “Sin título”, de Norberto Gómez.


En 1983, cuando Norberto Gómez cerraba un ciclo de su producción que había comenzado cinco años antes, Luis Felipe Noé escribía: “Tuve la sensación de que Gómez será uno de los muy pocos artistas que dejará vivo y elocuente testimonio de esta era de muerte que nos tocó vivir”.
Sin lugar a dudas hablaba de imágenes que activaban fuertes significados y vinculaban una singular manera de representación con su contemporaneidad. Hacia 1978, Gómez comenzó a trabajar sobre una serie de esculturas que realizó en resina poliéster. El cuerpo humano, aunque no completamente identificable, era el eje que atravesaba el conjunto de esta producción. Solo dos años antes el artista había ganado el Premio Marcelo de Ridder con una obra sustancialmente distinta. Sin descuidar su interés por la inestabilidad de la materia, sus estados y transformaciones, su obra evidenció un cambio fundamental: el desplazamiento desde la representación de estructuras geométricas e inorgánicas hacia las formas internas del cuerpo, ya fueran orgánicas o motrices. Se trataba de cuerpos seccionados y desmembrados que en algunas oportunidades habían perdido la distinción entre su interior y exterior, o en otras, la distinción entre lo humano y lo bestial. La presente pieza se inscribe dentro de este período. En la misma, aún se percibe el interés del artista por las estructuras geométricas. Articulaciones imaginarias, pero intensamente verosímiles que imbrican huesos, tendones y ligamentos, conforman las líneas de tensión que resuelven la composición de la obra. Asimismo, la superficie irregular lograda por el modelado directo del material y la pigmentación terrosa enfatizan la idea del fragmento orgánico.
La producción de estas provocadoras imágenes en coincidencia con la última dictadura militar las convirtió –más allá de las claras inquietudes poéticas que guiaron al artista– en testimonio de una realidad siniestra. En ese sentido, los estados de transición/descomposición, híbridos, inestables, connotaban el contexto de violencia y aniquilamiento que signó a la Argentina de los años setenta.
Mariana Marchesi


Más información sobre la pieza, aquí.

'