
Mujeres presas con sus hijos
Lestido, Adriana. 1991/1992/1993
Más Informaciónsobre la obra
Inventario 11967
Obra No Exhibida
Una mujer con su hija en brazos, ambas con un grito en la boca y el puño en alto. Detrás, pancartas y fragmentos de otros brazos, de cabezas, de otros pañuelos blancos. La fotografía recorta, en una manifestación de 1982, en Avellaneda, a madre e hija exigiendo la aparición con vida de un familiar. Adriana Lestido era aun una fotógrafa novel cuando fue enviada por el diario La Voz, donde trabajaba hacía una semana, para cubrir una marcha reclamando por los detenidos-desaparecidos. Lestido fue una de aquellos reporteros gráficos que enfrentaron las represiones, las corridas y las amenazas para obtener registros de las manifestaciones populares en reclamo por los secuestrados de la dictadura.
Algunas fotografías se hacen memorables y devienen símbolos de una lucha. Esta es una de esas imágenes de los años de plomo en la Argentina que logran condensar una cantidad de sentidos en torno a la opresión y la resistencia, y varias reutilizaciones posteriores en prensa, libros y en la vía pública, con y sin el crédito a su autora, dan clara cuenta de esto. Con idéntica actitud, mujeres de dos generaciones –una de las cuales no llega aun siquiera a la altura necesaria para marchar por su cuenta- piden por un familiar desaparecido. Es una familia diezmada, pero el gesto espejado de madre e hija expone la imagen de una herencia, de una identidad que era, sabemos, otro de los focos de ataque del régimen (recordemos que la entrega de bebés de militantes detenidas-desaparecidas a familias de militares o de adeptos al régimen era concebida como un freno a la propagación de las ideologías subversivas). La fotografía de Lestido representa la pérdida total y, a la vez, se lanza hacia el futuro: esa niña es y será una voz por los derechos humanos. El de la justicia es un reclamo que se proyecta en todas las voces y una demanda que no caduca.
Visto retrospectivamente se hace muy interesante advertir cómo esta imagen, resultado de su labor como reportera gráfica, resuena en el trabajo posterior de Lestido. En efecto, esta fotografía de 1982 puede verse como una bisagra hacia su obra personal, series en las que focaliza sobre lo afectivo, con frecuencia sobre las mujeres y en particular sobre los vínculos entre madres e hijas: Madres adolescentes (1988-1990), Mujeres presas (1991-1993), Madres e hijas (1995-1998). Como ella misma lo afirmó: “Para mí ésta es una foto que marcó mis trabajos. Todo lo que hice después vino de ésta de la madre con la nena.”
En este sentido, no resulta extraño que Lestido considere fundante para su trabajo aquella fotografía de Dorothea Lange que retrata a una mujer con sus hijos, durante los años de la Depresión en los Estados Unidos. En ambas, la suya y la de Lange, el hombre está ausente y en ambas, también, los nombres dejaron lugar al retrato de una época. Tomó cuerpo, en la desesperación y la fuerza femenina, la trama de lo íntimo y lo social. Reponer parte de la historia y los vínculos hace vivenciar esa trama de modo punzante.
Lestido, como la Farm Security Administration que encargó aquella foto de la india Cherokee, ubicaron o intentaron ubicar luego a las mujeres. Lestido llegó a saber hace poco, casi treinta años después, quiénes eran esa mujer y niña y por quién demandaban información y justicia: eran la hermana y sobrina de Avelino Freitas, delegado de Molinos secuestrado en julio de 1976, a pocos meses de iniciada la dictadura.
“El alma y el aire”, entrevista a Adriana Lestido por Angela Pradelli y Guillermo Saccomanno, Radar/Página 12, 24 de Febrero de 2008.
Adriana Lestido, Lo que se ve, Madrid, Capital Intelectual, 2013.
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